un tercio…

Un tercio, muy bien, un tercio…. ¿una cerveza?, ¿unidad militar?; ¿cambiamos de tercio?…. no, un tercio que cambiaría a mejor  nuestra vida, la de todos.

-Susana, no te preocupes PERO -ahí está, el “pero”…- tenemos los resultados de los análisis, un tercio de probabilidad de que tu bebé tenga la trisonomia del par 21, es decir síndrome de down.

Y ahí estamos, sus papis, cogidos de la mano, preocupados por nuestro bebé, un bebé que se está formando, con ganas de crecer y la pregunta… la temida pregunta…. ¿seremos unos buenos papis? ¿Podremos hacer todo lo posible para que llegue a lo más alto? Lo mismo que nos hemos preguntado en los otros embarazos.

Un embarazo tranquilo, feliz y sin problemas, un embarazo muy controlado pero ensombrecido por la insistente e inoportuna pregunta (en cada una de las visitas mensuales) en un Hospital público de ¿Qué vas a hacer?

QUERERLE INFINITO-respondí en el séptimo mes de gestación y ya cansada de la dichosa pregunta… el de la bata blanca (médico, ponía en su chapa identificativa) me miró muy serio y me dijo “no hace falta que se justifique, señora”.

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