Therapy Taping. Vendaje elástico como recurso terapéutico en la clinica fono audiológica

En Instagram sigo a varias mamás que tienen niños con síndrome de Down. Me llamó la atención ver que varios de estos niños utilizan unas  vendas elásticas alrededor de la boca,que se asemejaban a las  que utilizan los deportistas.

Pregunté en Asindown sobre el uso de las bandas y me comentaron que aquí no se utilizaban, que algo parecido se probó hace muchos años pero que no es un tratamiento que apliquen sus terapeutas.

therapyBuceando en internet, encontré un artículo “Therapy Taping Method® : therapeutic taping as a therapeutic resource in the Speech Language clinical practices” firmado por Andréa Pereira da Silva, Natália Eugênia Sanchez Escamez, Nelson Morini Júnior y Marta Assumpçao de Andrada e Silva que voy a resumir:

“Los primeros estudios de las bandas elásticas se realizaron a finales de los noventa, aunque el uso de cintas terapéutica se remonta a la época de Hipócrates.

La cinta terapeútica, basada en kinesiología y quiropráctica se utiliza para el tratamiento de dolores musculares, ayudando a la recuperación de lesiones musculares y articulares facilitando el drenaje linfático, reducción de edemas o promover la respuesta muscular, centrándose su uso en la Medicina Deportiva y Fisioterapia, pero en 1998, el fisioterapeuta Nelson Morini Júnior comenzó a utilizarla con sus pacientes enfocándolas a las patologías del habla: 

Se produce una estimulación que provoca un arco neural, usando mecano-receptores cutáneos que pueden alterar el comportamiento muscular , aumentando o disminuyendo la alteración neuronal, impuesta por la elasticidad y la presión relativa del vendaje. 

 El método ha demostrado ser un instrumento adicional terapeútico para tratar los cambios de la motilidad bucofacial y modificar normas posturales pudiendo estar causados o no por trastornos neurológicos. “

Recuerdo que en algunas de las sesiones de Asindown me comentaban que la dificultad en el habla de los niños con SD se ve incrementada en el momento en el que el niño se da cuenta que no le entienden bien. Además de la dificultad de encontrar las palabras adecuadas para contar algo, se une la dificultad  producida por la hipotonía de los músculos faciales o por el tamaño de la lengua de estos niños. Al no saberse entendidos, prefieren no hablar.

No me gustaría que a mi bizcochete le pasara algo así, estoy deseando oírle con su lengua de trapo que me cuente historias inventadas o reales y que nos riamos mucho, no quiero que deje de contarme cosas porque piense que no le entiendo. Así que mi búsqueda actual :

  • es encontrar más estudios sobre estas cintas,
  • saber por qué las veo sólo en niños brasileños y
  • qué de cierto hay en sus mejoras.

Si alguien las utiliza en España por favor me encantaría que os pusierais en contacto conmigo. Gracias

Revista española de pediatría. Cardiopatías congénitas en niños SD

Hoy os haré un resumen del artículo publicado en la Revista española de pediatría y escrito por F. Nuñez Gómez de la Unidad de Cardiología Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Valencia y por J.L. López-Prats Lucea Profesor Asociado del departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia.

Down syndrome is the most common chromosomal abnormality. In this syndrome, cardiac defects are common reaching to affect betwen 35-60% the patients. The most common anormaly is complete atrioventricular septal defect, wich is almost exclusive of these patients, representing 80% of all cases diagnosed. Other abnormalities that may occur are atrial septal defect, ventricular septal defect, patent ductus arteriosus and tetralogy of Fallot. Failure tu reconigze this defect early in life can have serious consequences. The cardiologic study, including echocardiography, at birth allows an early diagnosis and appropiate treatment. Monitoring is required because of the possibility of developing further complications, even in the case of absence of cardiac anomalies in childhood.

Entre el 35-60% de los niños con SD presentan algún tipo de anomalía que requiere control por el cardiólogo pediatra y en algunos casos cirugía correctora. Es muy importante el diagnostico en la época neonatal pues puede evitarnos la presencia de complicaciones como la hipertensión pulmonar.

¿Qué tipo de cardiopatías podemos encontrar en los niños con SD?

  1. Canal atrio-ventricular común. Es la cardiopatía congénita más característica del SD. Debido a una alteración estructural queda una válvula aurículo-ventricular (AV) única y generalmente incompetente. Se ausculta un soplo en foco pulmonar debido al hiperflujo existente a este nivel y puede escucharse en ocasiones un soplo sistólico regurgitante secundario a la insuficiencia de la válvula AV. La ecografía Doppler será la prueba complementaria para el diagnóstico anatómico y funcional. El tratamiento es quirúrgico con la corrección del defecto en los primeros meses de vida (2-4 meses) para evitar el desarrollo de hipertensión pulmonar HTP.
  2. Defecto del septo interauricular. De todos los defectos del septo interauricular, el más frecuente es la comunicación interauricular CIA tipo ostium secundum OS localizada en el lugar de la fosa oval. El defecto en el tabique interauricular pone en comunicación ambas aurículas, cámaras que funcionan a presiones bajas. En tamaños de 4-5 mm pueden cerrar espontáneamente o disminuir de tamaño. Es una malformación bien tolerada y los pacientes suelen estar asintomáticos. Los hallazgos auscultatorios pueden faltar en lactactes y preescolares. La ecocardiografía es la prueba diagnóstica y de seguimiento. El Doppler permitirá valorar el cortocircuito y su patrón de flujo. Habitualmente no es necesario tratamiento alguno. La CIA (OS) es posible cerrarla mediante un dispositivo introducido por un procedimiento de cateterismo cardíaco.
  3. Comunicación interventricular (CIV) En este caso el defecto se produce en el tabique interventricular, su tamaño es importante al tratarse de cámaras de alta presión. Si la CIV es grande hace que la clínica sean episodios de cianosis intermitentes por inversión del gradiente de presión de derecha a izquierda. Los niños con CIV pequeña están asintomáticos con crecimiento y desarrollo normal. A la auscultación destaca un soplo sistólico por el defecto del tabique ventricular. La ecocardiografía permite definir el tamaño, número y localización del defecto, así como estimar la presión en la arteria pulmonar y la magnitud del cortocircuito. Si fracasa el tratamiento médico y no se consigue un crecimiento adecuado, se operará en los primeros 6 meses de vida y si comienza atener presiones altas en la arteria pulmonar, se intervendrá antes del año de vida.
  4. Persistencia del conducto arterial. El ductus arterioso pone en comunicación la circulación pulmonar y sistémica. La persistencia tras el nacimiento da lugar a una comunicación entre arteria pulmonar y aorta, dando lugar a un aumento en el flujo pulmonar y una sobrecarga de aurícula y ventrículo izquierdo. Se puede auscultar un soplo sistólico. El electrocardiograma y radiografía de tórax son similares a los de la CIV. El tratamiento médico con indometacina o ibuprofeno cierra el ductus en muchos casos. En los niños mayores de un año existe la posibilidad de cierre mediante cateterismo.
  5. Tetralogía de Fallot. Presenta una prevalencia en torno al 5-10% de las cardiopatías congénitas. Clínicamente el niño presenta cianosis al nacimiento auscultándose un soplo cardíaco. La ecocardiografía es la prueba de elección para realizar el diagnóstico anatómico y valorar la magnitud de las alteraciones. El tratamiento es quirúrgico y en ocasiones es necesario realizarlo en dos tiempos.

A mi bizcochete de momento no hemos de operarle, aunque si persiste su defecto cardíaco se le colocará una especie de “taponcito” que cierre la comunicación interauricular.

Revista española de pediatría. Neurología y síndrome de Down (1parte)

Cayó en mis manos un número de la Revista española de pediatría que es un monográfico del Síndrome de Down, y todos los artículos son muy interesantes. Durante unas semanas voy a hacer unos post con resúmenes de estos capítulos y me hace especial ilusión empezar con el de  Neurología y síndrome de Down. Desarrollo y atención temprana. porque está escrito, entre otros, por las profesoras de mi bizcochete. (Pilu Corbí Caro, y Cristina Alemany Peñarrubia) de la unidad de Estimulación temprana de Asindown.

Although the diagnostic and therapeutic advances have contribuited to improving the organic conditions of patiends with Down’s Syndrome (heart diseases, digestive malformation, hypothyroidism, etc.) psycomotor retardation continues to be the most incapacitating factor for a person with trisomy. In absence of curative treatment, early attention to the different developement areas is the most effective tool to seek the integration of these patients. Thus, from the neonatal or early lactation period, the children should been referred to multidisciplinary units where the different aspects of child development are approached.

El síndrome de Down ( SD) no es una enfermedad, es una característica intrínseca, por lo tanto no existe tratamiento curativo y siendo el retraso psicomotor el factor mas discapacitante para una persona con trisomía, la atención temprana es el mejor arma que tenemos para procurar la integración en la sociedad.

Se sabe que durante la segunda mitad del desarrollo fetal se producen alteraciones del desarrollo del cerebro que se resumen en menor número de neuronas y alteración de las estructuras que no afectan al cerebro en un sistema concreto, sino que son alteraciones difusas que afectan a diferentes sistemas con diferente intensidad. En la conducta cognitiva están afectadas diversas áreas: atención e iniciativa, memoria a corto plazo y procesamiento de la información, memoria a largo plazo, tanto la explícita como la implícita, la correlación y el análisis. La intervención temprana aprovecha la plasticidad neuronal e intenta extraer al máximo lo que la realidad genética de cada individuo permite, pero el exceso de estímulos es contraproducente y provoca confusión en los sistemas.

Los Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIATS) están constituidos por un equipo de especialistas procedentes del ámbito de la psicología, pedagogía, fisioterapia y logopedia. La intervención, tanto con el niño como con la familia, se basa en una programación individual de objetivos, así como pautas de actuación a los padres y cuidadores.

Intervención en los procesos cognitivos.

Las dificultades que suelen encontrarse en los niños con SD son:

  1. Déficit en las funciones sensoriales.
  2. Déficit de atención.
  3. Falta de motivación.
  4. Tendencia a la impulsividad.
  5.  Memoria.
  6. Procesamiento de la información

El objetivo de las sesiones de atención temprana (AT) es que el niño con SD aprenda experimentando a partir de la manipulación con los elementos del medio que se le presentan.

Sugerencias de intervención en las sesiones de AT

  1. Atención:
  • Mirarles cuando se les habla.
  • Comprobar que atienden.
  • Eliminar estímulos distractores.
  • Presentarles los elementos de uno en uno.
  • Evitar enviarles distintos mensajes al mismo tiempo.

2.  Percepción:

  • Estimulación a través de más de un sentido.
  • Actividades con objetos e imágenes.
  • Modelado o aprendizaje por observación .

3.  Memoria:

  • Mantener fijación visual.
  • Inicio de actividad presentando los objetos.
  • Actividades lúdicas.
  • Proporcionar estrategias (subvocalizar, nombrar objetos y agruparlos por categorías).

4. Procesamiento lógico:

  • Hablar despacio.
  • Mensajes breves, concisos y sin doble sentido.
  • Dar tiempo para contestar, no adelantarnos a su posible respuesta.

No debemos olvidar la importancia de la coordinación de los profesionales de la AT, los profesores y las familias.

Bueno, os ha parecido interesante? pues el próximo post se centrará en la Intervención en el área socio-comunicativa, en la intervención para la adquisición de hábitos de autonomía personal e intervención en el área motora.

El artículo completo lo podéis leer en el volumen 68 de la Revista Española de Pediatría Clínica e Investigación y está escrito por I. Malea Fernández, R. Garcia Ramos, P. Corbi Caro, C. Alemany Peñarrubia, C. Fernández O’Donell y M. L. Castelló Pomares.