Viaje a Formentera (primera parte)

La ocasión lo merecía, se casaban mi primo Juan con mi ya prima Laura, coincidía el día del evento con el día que se casaron nuestros abuelitos, (pienso que hay fechas que marcan a una familia, pero eso será objeto de otro post).

Salimos de Valencia, unos mas pronto que otros. Los que embarcábamos vehículo debíamos estar hora y media antes. El barco salía a las 9 de la mañana de Denia, por lo que nosotros que íbamos en moto salimos a las 5:30. El viaje fantástico. De noche todavía pero con el cielo tiñéndose de rosas y rojos.

Amanecer en el mar

Amanecer en el mar

El aire en la cara, el frío, la tensión de la moto… de pronto las lomas de ……….. ocultaron mi amanecer…. Arboles, casas, montañas y de pronto una linea naranja en el horizonte al borde del mar. No le costó nada nacer, parecía que tenía prisa por acompañarnos y explotó delante de nuestros ojos, una gran bola naranja, luminosa que me hizo más pequeña, casi microscópica.

Me sentí inundada por una paz indescriptible, era grande, inmenso sol . Por un momento pensé que era la primera vez que veía amanecer.

sol naciente

sol naciente

No era esto lo que vi porque ese día no había ni una sola nube, era un círculo perfecto, como sólo la Naturaleza sabe hacerlo. Total, que con esa imagen grabada en la retina llegamos a Denia, a  la nueva estación que no conocía. Entonces era una caseta con un barecito en la plaza y “nothing more”. Ahora era diferente.

Poco a poco fueron llegando todos y desayunamos juntos ilusionados por la aventura que nos llevaba hacia las Pitiusas. Nos hicimos fotos y embarcamos en un Ferri de Balearia que nos llevaba directos a la Isla. Por cierto a las familias numerosas nos hacen buen descuento.

El viaje se hizo largo porque iba un grupo de “machos” de despedida de soltero a Ibiza, y no pararon de dar la lata. A los pobres camareros no les dejaban ni rellenar las neveras, les quitaban literalmente las cervezas de las manos para ir a la pequeña cubierta donde entonaban juntos canticos que les harían a ellos mucha gracia, a los demás nos pusieron la cabeza como un bombo. Por supuesto todo haciendo alusión a “lo principal” que dice una amiga mía. (sic). 

Llegamos a Formentera y nos recibió el sol, el olor a mar y la sonrisa blanca, perfecta del novio que había llegado un par de días antes. Ahora cada uno se iba a su Hotel, su casita por unos días. Nosotros habíamos reservado con una super-oferta de internet, el Hotel Cala Saona. Inmejorable ubicación y perfecto hotel para ir “de novios”.

Como no nos daban la habitación hasta las 15:00, nos cambiamos en una sala habilitada para ello, y nos fuimos a comer a Es Caló, un precioso rincón de pescadores a los pies de la Mola, al restaurante de los Apartamentos de Es Caló que recuerda bastante a Es molí de sal. Pedimos como entrante para compartir,

Tostada de sobrasada tibia

Tostada de sobrasada tibia

tostada de sobrasada tibia con queso fundido coronada con una reducción de higos de Formentera, servido con una copita de vino Sauternes. Delicius! Después, su plato estrella,

Bogavante con huevos payeses

Bogavante con huevos payeses

bogavante frito servido con huevos del payés, que resultó delicioso y para terminar un Perfecto de turrón sobre chocolate caliente,

Perfecto de turrón

Perfecto de turrón

todo ello regado con un Terras Gaudas que junto con las maravillosas vistas nos llevó a un viaje indeterminado en el tiempo porque solo llevábamos unas 3 horas en la Isla y parecía que habíamos descansado por semanas. Nos llenamos de fuerza y de luz. (la cartera fue lo que se nos quedó un poco más vacia).

Entrada al restaurante

Entrada al restaurante

Tocando el cielo

Tocando el cielo